Safvan Allahverdi
25 Julio 2019•Actualizar: 25 Julio 2019
La portavoz del Departamento de Estado, Morgan Ortagus, hizo una declaración escrita este miércoles, condenando en un principio los recientes ataques aéreos a la zona de desescalamiento de Idlib perpetrados por el régimen de Al Assad y Rusia y en general todos los ataques contra la poblacion civil que ya duran tres meses.
Los ataques le han quitado la vida en su gran mayoría a niños y civiles y convirtieron a la región en la más inestable, haciendo más difíciles las condiciones de vida para al menos 330 mil personas.
"Estos ataques en curso muestran que el régimen de Assad y sus aliados quieren una solución armada a los problemas en la región. Estos ataques demuestran desesperación", dijo Ortagus.
Además, la portavoz llamó la atención sobre el hecho de que Rusia y el régimen de Assad deliberadamente atacaron edificaciones de civiles y centros de salud que trabajan con las Naciones Unidas, ignorando el derecho internacional. Incluso fueron atacados voluntarios de la Defensa Civil, conocidos como los 'Cascos Blancos', y conductores de ambulancia.
"Recientemente, dos Cascos Blancos fueron asesinados mientras ayudaban a personas heridas en los ataques aéreos. Además, Rusia y el régimen han destruido al menos ocho instalaciones de agua en el sur de Idlib, de las cuales tres eran apoyadas por la ONU. Según la ONU, estas instalaciones proporcionaban agua potable a por lo menos 250.000 personas".
Por otra parte, señaló que estos ataques han tenido un impacto negativo en la política: "Hacemos un llamado al régimen de Assad y a Rusia para que cumplan con el alto al fuego declarado en la región y abran un camino para responder a la crisis humanitaria causada por los ataques aéreos de acuerdo con la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU".
Situación en Idlib
Al menos 50 civiles murieron a causa de los ataques aéreos que las fuerzas de Bashar al Assad y de Rusia llevaron a cabo este lunes en la zona de desescalamiento de Idlib.
Desde el comienzo de la guerra civil, Idlib, donde viven aproximadamente 4 millones de personas, ha sido calificado como un bastión de la oposición siria.
Esta zona pasó a estar bajo el control de la oposición en marzo de 2015 y es la más atacada por el régimen sirio.
Turquía y Rusia acordaron el pasado mes de septiembre convertir a Idlib en una zona de desescalamiento en la que los actos de agresión quedaran expresamente prohibidos.
El régimen sirio, sin embargo, ha roto constantemente los términos del alto al fuego y ha lanzado frecuentes ataques dentro de la zona de desescalamiento, denominada también “Zona de Reducción de Tensión”.
Más de 553.000 civiles han sido desplazados desde la firma del acuerdo entre Rusia y Turquía en septiembre como resultado de los bombardeos del régimen de Al Assad y Rusia.
La red de Derechos Humanos de Siria (SNHR) informó que hasta el momento han muerto 606 civiles, entre ellos 157 niños y 111 mujeres, entre el 26 de abril y el 12 de julio.
Siria empieza a emerger de un devastador conflicto que comenzó a principios de 2011, cuando el régimen de Bashar al Assad reprimió a sus opositores con una severidad inesperada.
*Aicha Sandoval contribuyó con la redacción de esta nota.