Lula convierte su orden de arresto en un gran acto electoral
El exmandatario informa a sus aliados y defensores que se entregará a la Policía Federal este sábado
Joanna Oliveira
07 Abril 2018•Actualizar: 09 Abril 2018
Sao Paulo"Me voy a presentar ante el comisario con la cabeza erguida y la historia va a mostrar que los que cometieron un crimen fueron los que me acusaron". Después de dos días sin salir del Sindicato de los Metalúrgicos de San Bernardo (Sao Paulo), que se convirtió en su búnker desde que el juez Sergio Moro decretara su orden de arresto, el expresidente de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva, ha comunicado a las miles de personas que se reunieron para apoyarlo que se entregará este sábado a las autoridades. El exmandatrio ha dejado el escenario literalmente en brazos de la militancia del Partido de los Trabajadores y de otras organizaciones sindicales y sociales.
En principio, Moro había ofrecido al exmandatario, condenado en enero a 12 años y un mes por haber recibido un piso como soborno de la constructora OAS, que se presentara en la sede de la Policía Federal (PF), en Curitiba, hasta las 17 BRT del viernes. Después de que los abogados de Lula da Silva negociaran directamente con la PF, el expresidente acordó cumplir el orden en cuanto se terminara un acto religioso en homenaje a su fallecida mujer, Marisa Leticia, quien cumpliría hoy 68 años.
Celebrado por el obispo brasileño Don Angélico Sandalo Bernardino, de 85 años, y con la presencia de artistas, intelectuales y líderes políticos como Dilma Rousseff, que ha estado con Lula en sus últimas horas de libertad, lo que sería una misa se convirtió en un gran acto de campaña electoral. Aunque vaya a la cárcel, Lula da Silva lidera las encuestas para las elecciones presidenciales que se realizarán en octubre.
Don Bernardino apenas ha podido hablar. La multitud le interrumpía constantemente con gritos a Lula: “!No te entregues!” o “!Aquí está el pueblo sin miedo, sin miedo de luchar!”. Cuando finalmente pudo concluir el acto religioso, el obispo le recomendó a Lula que cuidara su salud y pidió al pueblo que aceptara la decisión del expresidente. “Sigamos pacíficos, todos de la mano, ocupando calles y plazas si es necesario”, ha dicho.
“Somos de la paz, no de la violencia”, ha sostenido, en el mismo sentido, la expresidenta Dilma Rousseff, quien también ha leído la oración a San Francisco de Asis.
En un acto de carácter casi mesiánico, el público se ha dado las manos y ha rezado el Padre Nuestro. En diversos momentos, muchos lloraban y algunos incluso desfallecían en medio de la turba.
El discurso de Lula
El evento asumió un carácter más político cuando Don Bernardino ha dicho que el “intento de impedir la candidatura de Lula” en los comicios de este año es el “desenlace del golpe que empezó con el impeachment” de Rousseff. “Ellos están destruyendo el sistema democrático”, ha afirmado.
En el momento más esperado en las últimas 48 horas, el expresindente, con la voz ronca, ha cogido el micrófono para saludar a sus compañeros de partido, en especial a Rousseff, quien considera “la mujer que ha sufrido más injusticias en la política”, y a Fernando Haddad, nombre que viene ganando fuerza como el “plan B” de la formación para los comicios.
Lula también ha destacado los nombres de Manuela D’Ávila, del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), y Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), ambos candidatos a las presidenciales, quienes también han estado a su lado desde la noche del jueves. “Es una razón de orgullo y esperanza que gente joven como vosotros estén asumiendo la política para cambiarla”, les ha dicho.
El exmandatario ha cargado contra contra la Policía Federal y el Ministerio Público de Brasil, afirmando que ellos “mintieron” en su proceso. “Estoy siendo procesado por un piso que no es mío. No los perdono por transmitir la imagen de que soy un criminal”, ha afirmado, insistiendo en que no habría pruebas en su contra.
También ha criticado duramente a la prensa brasileña, y ha acusado a diferentes medios de haberle atacado con “más de 70 portadas” con titulares que, según dice, son falsos, y ha denunciado el “daño” que han hecho a su familia.
“Tal vez viva el mayor momento de indignación que un ser humano puede vivir. La anticipación de la muerte de Marisa fue por cuenta de lo que me hizo la prensa”, ha sostenido. Marisa Leticia falleció en febrero de 2017 debido a un accidente cerebrovascular que la dejó en coma durante una semana.
El expresidente, su partido y sus seguidores sostienen que su arresto es una decisión política. “He dado carne a los pobres, he puesto a los negros y periféricos en las mejores universidades, ellos han podido tener su casa propia, viajar de avión. Si ese ha sido mi delito, que sepan que seguiré siendo un criminal”, ha rematado Lula.
Él ha reconocido que algunos de sus aliados le han recomendado refugiarse en Uruguay o en embajadas como la de Bolívia, pero descartó esas alternativas, diciendo que enfrentará a sus rivales “mirándolos a los ojos”.