17 Mayo 2019•Actualizar: 17 Mayo 2019
El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, viajó a Rusia esta semana dialogar gobierno de Vladimir Putin con el propósito de estrechar relaciones y dar una vuelta de página a las diferencias surgidas en los últimos tiempos.
La buena voluntad que ambas partes mostraron en varios frentes, como el control del armamento nuclear y las tensiones crecientes entre Estados Unidos e Irán, contrastó con un desacuerdo en temas como la injerencia electoral rusa y la crisis política en Venezuela, donde las posiciones lucen irreconciliables.
En su primer viaje a Rusia desde que es secretario de Estado, Pompeo puso el tema venezolano sobre a la mesa de diálogos como una de las prioridades de la Casa Blanca en política exterior, con la esperanza de acercar posiciones y dejar atrás las diferencias. Sin embargo, su pedido de que Rusia “deje de apoyar” a Maduro no tuvo buena acogida.
Estados Unidos ha acusado a Moscú de “interferir” en el proceso de democratización de Venezuela, donde sostiene la legitimidad de Nicolás Maduro como presidente mientras que Washington se pronunció a favor de Juan Guaidó, titular de la Asamblea Nacional y presidente encargado del Poder Ejecutivo.
Las diferencias por Venezuela quedaron a la vista tras un encuentro que el jefe de la diplomacia norteamericana mantuvo el martes con el canciller de Putin, Sergei Lavrov, quien luego afirmó a la prensa en el balneario de Sochi, sobre el Mar Negro, que “la democracia no se puede imponer por la fuerza”.
El diálogo, indicó el responsable de la diplomacia rusa, es la única vía posible para poner fin a la crisis venezolana. “Las amenazas que escuchamos contra el gobierno de Maduro, amenazas que surgen de boca de funcionarios norteamericanos, no tienen nada en común con la democracia”, añadió Lavrov, según recogió la prensa estadounidense.
A su vez, Pompeo informó a los periodistas que le había transmitido a su par ruso el deseo del gobierno de Donald Trump de que Rusia “deje de apoyar al régimen de Maduro”, un respaldo que ha sido vital para la permanencia del líder chavista en el poder.
En su encuentro posterior con Putin, Pompeo expresó, sin embargo, la esperanza de que ambos países puedan encontrar coincidencias en este y otros temas de la agenda bilateral.
“Parte de nuestra cooperación ha sido excelente, en Corea del Norte, en Afganistán”, le dijo el secretario de Estado norteamericano al mandatario ruso. “Hemos hecho un buen trabajo juntos, trabajo de antiterrorismo. Estas son cosas sobre las que podemos construir”, añadió.
Las diferencias entre ambos gobiernos se acentuaron desde que Trump ocupa la Casa Blanca por las acusaciones de injerencia electoral rusa en las últimas elecciones en Estados Unidos, un tema que también estuvo sobre la mesa en Sochi, entre otros.
En este sentido, Pompeo indicó que le planteó el tema al presidente ruso y señaló que “hay cosas que Rusia puede hacer para demostrar que este tipo de actividades son cosa del pasado”. Sin embargo, Putin volvió a negar que la injerencia rusa haya tenido lugar.
La agenda de diálogos incluyó también los acuerdos bilaterales para el control del armamento nuclear, la situación en Irán y en Siria, así como la relación bilateral, que no pasa por su mejor momento.
Al respecto, Putin mencionó su reciente diálogo telefónico con Trump y dijo que tuvo la impresión de que su par norteamericano “tiene la intención de restablecer las relaciones” entre los dos países. “Nosotros, de nuestra parte, hemos dicho reiteradamente que también quisiéramos mejorar las relaciones, espero que se estén creando las condiciones para que esto sea así”, afirmó el presidente ruso.